Si algo hemos constatado en este estado de
cuarentena estudiantil es que los alumnos no saben pensar. No les gusta pensar.
Les damos un ejercicio y automáticamente lo hacen, como robots. Bueno, unos lo
hacen y otros no, como siempre. Pero a la hora de cambiar el tipo de ejercicio, de buscar soluciones alternativas…
ahí ya los perdemos… a todos prácticamente. Y para muestra un botón.
Durante este tiempo, he usado una plataforma digital para
las tareas (EVAGD). La primera tarea que envié fue “matricularse en mi curso”.
Madre mía… Aparte de los que tenían problemas con la contraseña o con la red,
fueron muchísimos los que me escribían para que les mandara las tareas por otro
lado, que eso era muy difícil. Les creé un video tutorial de cómo matricularse.
Les explico el método de matriculación: Entras en EVAGD,
clicas en “Fuerteventura” y pones tu Usuario y Contraseña (que se las dio el
tutor a principio de curso, y que yo se las volví a dar a quien las había
perdido). Una vez dentro, buscas el nombre de mi curso y te matriculas en él.
Para matricularse, a cada grupo le puse una adivinanza de contraseña…. Y ya
está. Pues 3 semanas para matricularse.
- - Profe, no sé matricularme
- - ¿Has mirado los vídeos?
- - No.
- - Ahí se explica todo
- - Profe, pero matricúlame tú… que yo no puedo
- - Lo tienes todo explicado.
- - Pero me pide una contraseña….
Tú aquí preocupado por buscar ejercicios interactivos más entretenidos, y te llegan a pedir que si te los pueden hacer en una hoja y te mandan una foto... (Toma era digital). Claro, no vayas a tener que pararte a pensar o a cargar la página (no hablo de loqe tue tenían algún tipo de problemas de conexión o carencia de equipos).
¿Más ejemplos? Bachillerato. Creamos un crimen ficticio y
tenían que encontrar al asesino. Los sospechosos eran profesores del centro que
hablan francés y tenían que interrogarlos. Yo era el forense. Por lógica….
¿A quién preguntarían ustedes en primer lugar? Pues no… me dejaron de lado.
Cuando los convencí de que tenían que preguntarme,
- 1.- Me trataron como sospechoso.
- 2.- Solo 2 grupos me preguntaron por las circunstancias
del crimen
- 3.- Otros grupos me preguntaban qué hice la noche
del crimen, dónde vivía, mis hobbies…
No piensan. Y la solución no es olvidarnos de las materias y
enseñarlos a pensar… si no reactivamos el conocimiento, ¿Sobre qué van a
pensar? ¿Qué base van a tener? No vale eso de decir…
-
¿Para qué le va a servir en la vida saber lo que
es un adjetivo?
Pues podría contestarte que ….
-
Si una persona no entiende que cualquier
conocimiento adquirido es algo valioso, no hay mucho que debatir.
-
Pero le valdría, por ejemplo, para poder
aprender inglés, cuando le expliquen la inversión del adjetivo y el sustantivo…
Pues eso, inculquémosles conocimientos, pero vamos a
intentar que piensen, que “desautomaticen” el estudio. En mis ejercicios les
doy siempre 3 oportunidades… ¿A ninguno se le ocurre anotar las respuestas de
su primer intento para luego, en el siguiente, cambiar solo las que estaban
mal? Si te aviso que cada vez que le das a “comprobar” te resta algún punto…
¿Qué esperas lograr dándole 14 veces al botón en la misma frase? Si lo estás
haciendo con los apuntes, por Dios…
Esa comodidad, ese conformismo es lo que supondrá una
barrera para ser grandes en el mundo adulto… ¿Mi reto? Conseguir que aprendáis
pensando, porque lo uno sin lo otro es un pérdida de tiempo.
También debemos tener en cuenta un tema puramente de
desarrollo: La Corteza frontal, la que se encarga de la parte reflexiva, de
controlar la impulsividad, aún no está desarrollada en la adolescencia…así que
no vamos a pedirles que actúen como nosotros. Pero eso no exime de buscar
siempre la mejoría, el acercarnos lo más posible a la excelencia personal.
Desautomaticemos el estudio.
















